Por Enrique Goldbard
Aunque existe alguna tenue evidencia de que en esta época hay más entusiastas temporales del “deporte de las patadas” (mote cada vez más cierto) que se lanzan a las canchas improvisadas y formales a probar que todavía son capaces de correr tras el balón –con el riesgo consiguiente de traumatismos e infartos-, la enorme mayoría de aficionados ejercita únicamente los músculos oculares porque resulta evidente que el Mundial no ocurre en Alemania o Sudáfrica sino en la televisión.
Los beneficios para la salud física y mental que implica practicar soccer, calcio o fussball, no se enfatizan con especial intensidad durante la temporada de las justas futboleras como la Copa del Mundo. Lo que se promueve, en todo caso, es lo contrario, cerveza, papitas, sándwiches, sedentarismo y demás agentes de la obesidad.
No obstante y si de ventajas para la salud se trata, hay pocos deportes que aporten tantas como el futbol amateur, de manera notoria además, a las mujeres, créanlo o no.








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